Lexa Bhuvier

(Continuación de “Nueva Nueva York“)

Hacía dos días que habíamos anunciado en rueda de prensa que la prostituta de lujo, Lexa Bhuvier, había sido la asesina del aclamado magistrado Gerald Adser. Tanto los medios públicos como privados se nos habían lanzado al cuello por nuestra falta de resolución y nos recriminaban que probablemente la fugitiva ya hubiera salido del país bajo una identidad falsa.

Estábamos en un callejón sin salida y pese a nuestra avanzada tecnología, aplicada a salvaguardar el orden de nuestra ciudad, no habíamos conseguido dar con la fugitiva. William había interrogado a decenas de personas y yo había revisado una y otra vez todos los vídeos grabados por las cámaras de seguridad e inspeccionado el lugar donde había sido hallado el cuerpo del magistrado.

¿Quién podía sacar provecho de la muerte de Adser a parte de la oposición? Desde el primer momento sospeché del actual partido en el gobierno. Gerald Adser había conseguido colarse en lo más alto de las encuestas como gobernador con un meteórico ascenso, gracias a sus propuestas sociales entre el sector más pobre, granjeándole infinidad de enemigos.

Leía una noticia al respecto cuando el sonido de mi teléfono me devolvió a la realidad.

—Al habla el teniente Bane —dije contestando a la llamada.

—Soy inocent… Yo … maté a Gerald. —La voz se entrecortaba, dificultando su comprensión.

Algo me hizo ponerme en guardia. Alcé la mano y chasqué los dedos tratando de captar la atención de William.

—Es… cautiva en el …iguo fuert… Jay.

La llamada se cortó y miré a mi compañero.

—¿Qué ocurre? —quiso saber William ante mi cara de perplejidad.

—Tenemos que localizar esta llamada —expliqué conectando el teléfono a mi pantalla holográfica—. Creo que era Lexa Bhuvier…

William se levantó de un salto de su silla y se acercó a mi mesa con los ojos abiertos de par en par.

—La bahía de Upper —maldije al comprobar el resultado del localizador.

—¿Cómo sabes que era ella? —intervino moviendo su mano frente a mis ojos—. ¿Qué te ha dicho?

—Ha mencionado al magistrado y que era inocente —expliqué ampliando la zona en la pantalla—. También me ha parecido escuchar cautiva y el nombre de Jay…

—¿Jay? ¿Qué Jay?

—No lo sé… Las imágenes del satélite están clasificadas en esa zona.

—Déjame probar una cosa —intervino William, haciéndome a un lado al tiempo que me arrebataba mi pantalla holográfica.

—¿Qué quieres hacer?

—Secreto profesional —dijo esbozando una sonrisa que conocía muy bien.

Un pitido captó mi atención. El mapa de la pantalla comenzó a actualizarse mostrando todas las zonas hasta ahora ocultas.

—¿Eres consciente de que somos policías?

—¡Ja! -exclamó señalándome una fortificación situada en una pequeña isla—. Para hacer una tortilla hay que romper un par de huevos.

—¿Qué es ese sitio? —pregunté ignorando sus últimas palabras.

—Durante algunas décadas fue utilizado como zona turística, igual que las islas de Ellis y la de la Estatua de la Libertad.

—¿Y ahora?

—Según esto… pertenece a Dave Baladejo.

Mis sospechas cobraban fuerza nuevamente. El actual gobernador de la ciudad estaba involucrado en la desaparición de Lexa, y por lo tanto en la muerte del magistrado.

—Hay que ir allí inmediatamente —exclamé levantándome de la silla y cogiendo mi chaqueta.

—No será tan fácil entrar allí.

—Algo se te ocurrirá —contesté guiñándole un ojo.

 

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