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Circo

Allí estaba el pequeño Timmy, en primera fila, junto a los demás chiquillos de la aldea. Un circo ambulante pasaba por la ciudad entreteniendo a grandes y pequeños por igual. Los ancianos dejaron la importantísima misión de supervisar el trabajo de los obreros en la construcción de la nueva catedral y se dirigieron a la plaza mayor a ocupar sus puestos. Era un circo grotesco… La caravana se detuvo junto a la fuente y de los carromatos comenzaron a salir sus integrantes: la mujer barbuda, el hombre más fuerte del mundo, el mago ilusionista, un grupo de bailarinas con poca ropa y como no, enanos ejerciendo de bufones para ganarse la simpatía del público y la del pequeño Timmy.

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