Wolfdux – II

Mientras espero a que se encienda la tablet me acerco al mueble bar y me sirvo una copa. El ruido del exterior despierta mi curiosidad por lo que me aproximo a la ventana y contemplo los quehaceres de la gente en silencio.

¡Una ranita iba caminando aha, aha! ¡Una ranita iba caminando y bla, bla, bla… Bender es genial!

Me dirijo al escritorio mientras disfruto de la canción que me indica que tengo varios mensajes y tomo asiento. Dejo el vaso a un lado y comienzo a leer el correo.

—¡Genial! —exclamo al abrir uno de ellos.

A diferencia de los demás, en este un seguidor me hace una propuesta para uno de mis escritos.

—Últimamente tus relatos son bastante flojos. —Leo en voz alta—. Intenta sorprenderme con esta premisa: un escritor presencia como alguien sufre un accidente durante un temporal.

Vuelvo a leer el escueto mensaje y comienzo a divagar en las múltiples posibilidades en las que puedo darle forma.

—Propuesta aceptada. —Escribo, contestándole el correo—. ¡Nos leemos!

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