Casa abandonada

Me acerco a la verja del jardín. Los arbustos y hierbajos crecen por todas partes, ocultando un viejo camino que discurre entre ellos hasta llegar a una vieja puerta de madera carcomida por las termitas. Observo el ventanal roto, mi pelota debe estar en el interior de la casa abandonada por lo que camino hasta la entrada y descubro una de esas llaves antiguas metida en la cerradura. Miro hacia atrás, esperando la llegada de alguno de sus amigos para no verme obligado a entrar yo solo. Un golpe de aire hace chirriar las bisagras de la puerta cuando esta se abre un poco. Miro en el interior, el aire recorriendo las diferentes estancias de la casa es lo único que consigo oír. Cuando abro del todo la puerta, la luz ilumina el interior y entonces la vio, la pelota está en el fondo de la sala. Me adentro con cautela, mirando a ambos lados, pero el crujir de la madera bajo mis pies me eriza el bello. Recojo la pelota en el mismo momento en que escucho un sonido en la habitación contigua. Movido por la curiosidad, camino hasta allí. Cruzo el umbral de la puerta y una criatura de afilados colmillos se abalanza sobre mí.

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